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Carlos Alberto Cruz Santiago y Pedro Gatica Estrada, ganadores del Premio “Ponciano Arriaga” 2013

Carlos Alberto Cruz Santiago y Pedro Gatica Estrada, ganadores del Premio “Ponciano Arriaga” 2013

Boletín 391/2013
6 de noviembre de 2013

 

• Reconocen sus acciones en favor de adolescentes en situación de riesgo, y apoyo a indígenas en reclusión de intervención, respectivamente

 

El Reconocimiento en Derechos Humanos “Ponciano Arriaga 2013”, convocado por la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), fue otorgado por unanimidad a Carlos Alberto Cruz Santiago, en la categoría de Trayectoria, y a Pedro Gatica Estrada, en la categoría de Lucha y Defensa.

 

En el primer caso, el Jurado calificador puso de relieve el impulso que, desde hace más de 13 trece años, Carlos Alberto Cruz ha dado a acciones que contribuyen a la protección de adolescentes y jóvenes que están en situación de riesgo.

 

Tal como un movimiento de jóvenes por la construcción de paz, el cual se consolidó al crear la organización Cause Ciudadano, A.C., cuyo objetivo principal es prevenir, disminuir y eliminar la violencia generada por las y los jóvenes, así como la reproducción de la misma en los diversos círculos de su desarrollo.

 

Además de la construcción del primer centro de desarrollo comunitario “Aprendiendo a Vivir”, espacio en el que se atiende de manera gratuita a niñas, niños y jóvenes para prevenir su ingreso a las redes del crimen organizado, así como ser víctimas de violencia.

 

Consideró también su formación como educador popular, así como el modelo de educación para la paz “Pandilleros no violentos, pandilleros no activos en violencia, pandilleros constructores de paz y pandilleros actores sociales”, que él mismo diseñó y que representa una alternativa de inclusión para jóvenes en situación de riesgo.

 

Destacó la fundación de la Escuela Latinoamericana de Actoría Social Juvenil en la que se han formado más de 800 jóvenes actores sociales con mirada ética, liderazgo comunitario, valores universales y una concepción de vida desde los principios del buen vivir. Así como el diseño e implementación del programa Protagonismo Social Juvenil; la fundación de la Escuela para el Futuro Semilla; la implementación del programa “Retoño”.

 

El jurado reconoció su amplia capacidad de interlocución e intermediación, misma que ha derivado en alianzas estratégicas para la generación de acciones en beneficio de la juventud como la formación de un grupo interdisciplinario para la construcción de la “Ley de la Persona Joven” y el lanzamiento de la campaña “México por la Paz” en alianza con la red italiana antimafia “Libera”, entre otras.

 

En tanto, para la categoría de Lucha y Defensa se ponderó la constancia y el seguimiento que Pedro Gatica Estrada dio a su propio caso al ser acusado de homicidio y privado de su libertad a la edad de 16 años, por un señalamiento que bastó para detenerlo y someterlo a un proceso penal que duró 12 años, periodo durante el cual aprendió a hablar español para tomar parte activa en su caso.

 

El jurado destacó el hecho de que al encontrarse privado de su libertad en el Centro de Readaptación Social de Ayutla de los Libres, Pedro se identificó rápidamente con el resto de la población interna y entendió que, al igual que él, muchos de los reclusos son víctimas de prácticas violatorias de derechos humanos por lo que se solidarizó con aquellas personas que se encontraban en las mismas condiciones y comenzó a trabajar a favor de ellas y ellos.

 

Asimismo, resaltó el compromiso que Pedro ha demostrado para facilitar el acceso a la justicia a personas indígenas privadas de la libertad en el estado de Guerrero, desempeñándose como traductor no oficial del español al tlapaneco, y colaborando con la Organización ASILEGAL en actividades relacionadas con la presentación de casos, atención a diligencias judiciales, acompañamiento en comunidades indígenas y reclusorios y acompañamiento a víctimas de violaciones de derechos humanos.

 

Finalmente, se puso de relieve la ayuda que proporciona a las personas indígenas que llegan al CERESO o que entran en conflicto con la ley penal, traduciendo las diligencias o explicándoles, en términos coloquiales, los procedimientos a los cuales serán sometidos y colaborando en el proceso de reinserción, acudiendo al encuentro de las personas que obtienen su libertad para acompañarles a sus respectivas comunidades.